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  • liz mesa

La comunicación en tiempos de crisis

Todo comenzó por la curiosidad que me ha generado la situación del Covid-19 en cuanto a cómo cada empresa estaría utilizando la #comunicación para sobrevivir en las semanas de mayor precaución; cómo las organizaciones más conservadoras se adaptarían a estos factores externos; y cómo las personas responderíamos a una situación que nos llama a actuar en comunidad.


Hace unos días pregunté en mis historias de Instagram sobre qué estaban percibiendo las personas; y curiosamente una comunicadora me respondió algo que siguió reforzando mi inquietud, ante las circunstancias de adaptación que están viviendo las compañías conservadoras.


Sus comentarios fueron los siguientes: “Las organizaciones se vieron obligadas a implementar tecnología para seguir en marcha; y los adultos que trabajan con nosotros se están viendo obligados a aprender para poder irse a la casa”.


Lo anterior lo estoy viviendo actualmente en mi trabajo, he escuchado a otros que están pasando por lo mismo; y claramente no he dejado de pensar en cómo deberíamos actuar; entendiendo que de verdad hay personas que nunca habían tenido que trabajar desde sus hogares; y que siento la necesidad de aportar a que este proceso de adaptación sea fácil para mis compañeros.


En mi papel de comunicadora me he puesto en la tarea de intentar comprender el momento que estamos viviendo, y que no para de sorprenderme, sobre todo, por las respuestas que han dado las empresas y las personas.


Ante la situación me encuentro en la elaboración e ideación de campañas internas para generar consciencia; he estado atenta de los comentarios de los empleados líderes, los comentarios de los grupos de WhatsApp; las dudas, los temores, las noticias, etc.


Y ante el montón de información recibida, hoy quise crear una encuesta incógnita para aplicar a mis compañeros de trabajo, y entender a cabalidad cómo se han sentido con el cambio, porque de verdad ha sido un cambio. Tal vez para la mayoría de nosotros esto pueda sonar exagerado, pero no es así. Y seguramente para muchos de nosotros sea súper fácil trabajar desde casa, ya que no tenemos hijos, somos ágiles con la tecnología y nuestra única distracción es el celular.


Sin embargo, creo que, como colaboradores activos de una compañía, es nuestro momento de apoyar a las empresas a las que servimos, para que enfrenten de la mejor manera los cambios de paradigmas establecidos, que no les permite ir a la par con las dinámicas de transformación del mercado, y que los está poniendo en aprietos ante factores externos que hoy hacen parte de nuestra realidad.


En un tiempo donde se habla tanto de empatía, no podemos ignorar esos detalles cruciales de las organizaciones con las que trabajamos, si no que debemos, a mi parecer, aprovechar la situación para sacar el máximo beneficio, pensando en el equipo de trabajo, con el fin de que sientan que estamos pensando en sus procesos de aprendizaje y adaptación.


Hoy más que nunca debemos convertirnos en un gran apoyo para las personas que están al mando de las empresas. Es una gran oportunidad para demostrar que la comunicación es un eje transversal en la organización, y que cumple un papel fundamental, en especial, en momentos de crisis.


Esta semana estuve hablando con mi hermano y recuerdo que le dije que no quería sentir miedo, y él me respondió que no tenía por qué sentirlo, que nosotros íbamos a estar bien, que debíamos creer en eso, y que, sobre todo, debíamos cuidarnos.


Soy consciente de que muchas personas van a seguir muriendo, y lo conecto con creencias propias que van más allá de esto que estoy escribiendo.


He pensado mucho en mi familia, en mis amigos, en lo frágil que es la vida, y en lo mucho que la quiero. Seguramente muchos de ustedes han tenido pensamientos similares por estos días. Este fin de semana no fue común y corriente, la verdad se sintió muy diferente para mí.


Me cuestiona mucho el papel de cada uno de nosotros en cada uno de los contextos que podemos lograr mejorar, impactar, cuidar.


A veces estamos tanto en nuestros propios mundos, tratando de conquistar un montón de objetivos propios, unas veces por propósitos personales, otras veces por ego, o qué sé yo, que dejamos a un lado lo que hoy el #Covid19 nos pone en frente.


Las oportunidades están a flote para nosotros los comunicadores, y no hablo de crear estrategias de envíos; hablo de que nos están retando a jugar más con lo que tenemos a nuestro alcance, a pensar en las verdaderas necesidades básicas de los públicos internos; a vender y a entender todo el proceso responsable que debe haber detrás de ese “vender” en tiempos como estos.


Estamos presenciando un verdadero momento que nos obligada a pensar en cómo vamos a actuar anticipadamente ante situaciones extremas.


Detrás de la adaptación de un equipo de trabajo, no hay una “simple adaptación”. Debemos ser conscientes de que son las personas quienes forman la empresa, y que, si no se sienten a gusto con las herramientas ofrecidas, no se sienten valoradas y escuchadas; va a ser mucho más difícil continuar.

Y ante este escenario, ya no vamos a tener solo el Covid-19, o la situación de emergencia que sea, sino que, vamos a tener procesos lentos, y un equipo que no va a estar alineado con el objetivo de superación de la empresa; sin mencionar que detrás de esto puede que haya situaciones más detonantes que no se van a resolver despidiendo personal.


Estoy a la expectativa de los comentarios que van a surgir en la encuesta que mencione que aplicaría, quiero ayudar a tomar acciones que de verdad aporten en las empresas con las que trabajo, y para eso, me gustaría seguir escuchando otras situaciones/soluciones que estén viviendo otras personas. No importa si son comunicadores o no, creo que este tipo de retroalimentación nos ayudaría un montón a todos; a enriquecernos para ser una voz en medio de tanta incertidumbre.


En mis historias de Instagram voy a abrir un espacio para que quienes deseen me cuenten las situaciones/soluciones que están viviendo/implementando, y voy a dejar las respuestas en una historia destacada, para que me recuerden -nos recuerden- siempre, por medio de casos reales, cómo enfrentar épocas como estas, que marcarán un antes y un después para todos.


¡Gracias por leer!


Como siempre, con pena me despido, y con pena volveré. :)


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